Iglesia de San Hipólito el Real, Támara de Campos

Iglesia de San Hipólito el Real, Támara de Campos

Hacía casi 20 años que no pasaba por Támara de Campos y un reciente viaje a Cantabria me dio la excusa para desviarme y disfrutar un rato.

En Palencia, en mitad de la Tierra de Campos, hay un pueblo un poco olvidado (desde que el Camino de Santiago quedó unos kilómetros al norte) que es una auténtica delicia para los sentidos. Llegas por la carretera y, de repente, te sorprende la majestuosa silueta de la Iglesia de San Hipólito el Real elevándose sobre las casas del pueblo.

Ahí, prácticamente en mitad de la nada, en esa mitad donde se empezó a decidir la Historia de España con el nacimiento del Reino de Castilla y León. La Iglesia de San Hipólito el Real se remonta al s. XIV aunque tuvo añadidos durante los siglos XV y XVIII. Podéis encontrar bastante información en internet (también hay un artículo de la Wikipedia al respecto).

A mí, ya en la primera ocasión que la vi, me sorprendió su espectacular escala (más aún por el lugar donde está) y lo impresionante de sus altas naves de piedras calizas. Tiene una fantástica pila bautismal gótica y un retablo barroco magnífico…  pero lo que siempre me ha cautivado es su coro suspendido y la situación del órgano (colocado ahí para mejorar la acústica). Un disfrute para los sentidos.

Si pasáis por allí cerca no dudéis en asomaros. Merece la pena.

Torroja y el hipódromo

Torroja y el hipódromo

Había estado/disfrutado varias veces en el Hipódromo de la Zarzuela así que cuando la gente de AEPPAS20 (*) propuso el recorrido sabía que no podía dejar pasar esa oportunidad para verlo , sobre todo y entenderlo mejor. Y, de paso, colaborar con ellos con unas fotos y ayudar algo en su fantástico trabajo en defensa del Patrimonio Arquitectónico.

Con sus 75 años recién cumplidos y más joven y radiante que nunca, afronta el futuro con ilusión y con la esperanza de llegar a conseguir cierta independencia económica. Es en este punto cuando gente como AEPPAS20 y otros colectivos quieren promover su catalogación como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Hipódromo de la Zarzuela siempre ha sido un edificio querido por la gente de Madrid; casi todo el mundo tiene en su mente la imagen de las impresionantes cubiertas de Torroja aunque -es cierto- que muchos no han estado por allí nunca. Tampoco ayudó el paréntesis de actividad (y el casi abandono) durante los últimos 90 y los primeros 2000. Todo empieza cuando surge la necesidad de trasladar el antiguo Hipódromo de la Castellana para que Madrid pueda crecer hacia el norte (aquí tenéis más info, incluso unas deliciosas fotos).

En 1934 Carlos Arniches y Martín Domínguez junto al ingeniero Eduardo Torroja se ponen a ello tras ganar un concurso para la construcción del nuevo hipódromo en una zona del Monte del Pardo donde el gobierno de la República le había hecho hueco. Pero estalló la Guerra Civil y, pese a no sufrir daños graves (con el frente prácticamente al lado), las cosas se alargaron hasta 1941, ya con los arquitectos exiliados y bajo dirección de obra militar. A partir de entonces el Hipódromo fue a más, hasta que durante los 80 vivió su época de esplendor.

Luego llegó la etapa oscura. Empresarios, quiebras y un abandono que casi le cuesta el futuro. Estuvo cerrado entre 1996 y 2005. En 2004 el Estudio Junquera Arquitectos gana el concurso para su restauración y rehabilitación, un trabajo (arduo y) fantástico que merece el premio COAM 2012 y devuelve al Hipódromo todo su esplendor. Entre medias, en 2009 es declarado BIC. Y con mimo, esfuerzo y muchas ganas parece que -poco a poco- va despejando su futuro. Por suerte para todos. En cuanto a los detalles y la percepción debo decir que la obra es una auténtica maravilla. Decían que arquitectos e ingeniero querían evocar un pueblo en fiestas con las instalaciones y el movimiento de un caballo con la cubierta. La cubierta. Y Eduardo Torroja. Esa cubierta que sorprende por su delicadeza y su vuelo (ojo, hormigón… y en el borde sólo tiene 8 cm de grosor) a la que vuelven los ojos desde todos los puntos del recinto. Una maravilla de un Torroja adelantado a su tiempo y que luego sirvió de inspiración para tantos otros. Por cierto, podéis ver y saber más de Torroja en el Museo que recientemente han inaugurado en el mismo Hipódromo.

Y poco más que esto se ha ido de madre… Que os acerquéis al Hipódromo de la Zarzuela si tenéis ocasión, que no dejéis de ver y mirar todo y que disfrutéis.   (*) AEPPAS20, ASOCIACION ESPAÑOLA PARA LA PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DEL SIGLO 20 , es una asociación sin ánimo de lucro, fundada en febrero del 2011.

Sus actividades, enfocadas a esa protección y difusión, son siempre interesantes así que os animo a conocerles y a colaborar con ellos.

Florencia y Stendhal

Florencia y Stendhal

Florencia es un sitio al que hay que ir. Y hay que ir cuanto antes, nada de dejarlo para más adelante porque (total) está aquí al lado. Hay que ir y hay que volver. Y empaparse. Y pasear por los mismos sitios una y otra vez, en distintos momentos del día, en distintas estaciones. Y hay que pararse a ver -no a mirar- para entender, para admirar… para disfrutar.

Hay que pasear por la plaza del Duomo (Catedral de Santa Maria del Fiore) pero también ver su silueta desde lo alto de la Piazza Michelangelo. Y asomarse ya desde allí a San Miniato al Monte para volver a bajar y cruzar una y otra vez el famoso Ponte Vecchio y el Ponte Santa Trinita. Volver a la Galleria degli Uffizi y llegar a la Piazza della Signoria. Pasear por sus calles, descubrir sus rincones, sus iglesias… En temporada alta o baja, haciendo colas o simplemente recorriendo la ciudad. Porque todos sabemos que es un lugar maravilloso… pero hasta que no visitas Florencia no lo entiendes.

Y no es raro lo de Stendhal porque lo que pasó por allí en la primera mitad del siglo XV fue algo único en el mundo, una conjura por y para la belleza. Imagino (mentira, no puedo ni imaginarlo) lo que sería para los habitantes de esa ciudad ver la transformación que sufrió en 15 o 20 años. A ver, que hasta un no arquitecto se ofreció para cerrar una Catedral que se les había ido de las manos (más es más) y nos regaló una de las cúpulas más espectaculares que existen…

Pero no es sólo Brunelleschi, fueron muchos los que dieron lo mejor de sí mismos, los que inventaron lo que no sabían y los que pusieron los cimientos de un Renacimiento al que más tarde dieron gloria Miguel Ángel o Da Vinci para dar lugar a una ciudad que ni los mismos nazis (desobedeciendo órdenes de sus superiores) se atrevieron a destruir.

Un lugar para ver y sentir desde el más profundo deseo de belleza que cada uno tenemos. Así que id, volved. Y contadlo.

La Estación Internacional de Canfranc

La Estación Internacional de Canfranc

Visité Canfranc allá por el verano de 2004, hace demasiado tiempo. Había oído y leído… y le tenía ganas. Además, por primera vez disponía de una cámara digital (aunque seguía con la refléx Nikon al hombro) y quería trastear.

La Estación Internacional de Canfranc se inauguró en 1928 dentro de un proyecto para unir España y Francia a través del Pirineo aragonés. Multitud de túneles, puentes y gran ingeniería para la época. Para hacerse una idea de la importancia del proyecto, en su inauguración estuvieron Alfonso XIII y el Primer Ministro francés. Pretendía dejar admirados a los viajeros que llegaban a España, con una arquitectura, instalaciones y servicios de primer orden.

Sin embargo, tras ser testigo de no pocos momentos históricos (y muchas historias de espías en la IIGM) acabó quedando en el olvido cuando en los años 70 la caída de un puente en la parte francesa de la línea hizo que se paralizaran las comunicaciones. En la actualidad, el único trasiego es el de un convoy que hace el recorrido ida y vuelta desde Zaragoza.

Y el de los muchos curiosos y aficionados, claro. En 2002 fue declarada BIC aunque, desde entonces, no ha terminado de cuajar ningún proyecto a la altura de este magnífico monumento. Ha habido cambios de titularidad, amagos de grandes proyectos, películas… pero aún sigue esperando su momento.

Si queréis asomaros por allí hay mucha información, posibilidades de visitas guidas y muchas excusas para ir unos días a la zona.