por Pedro | Nov 10, 2017 | arquitectura, Arte, Castilla y León, España, fotografia, Patrimonio, pueblos, Turismo
Hacía casi 20 años que no pasaba por Támara de Campos y un reciente viaje a Cantabria me dio la excusa para desviarme y disfrutar un rato.
En Palencia, en mitad de la Tierra de Campos, hay un pueblo un poco olvidado (desde que el Camino de Santiago quedó unos kilómetros al norte) que es una auténtica delicia para los sentidos. Llegas por la carretera y, de repente, te sorprende la majestuosa silueta de la Iglesia de San Hipólito el Real elevándose sobre las casas del pueblo.
Ahí, prácticamente en mitad de la nada, en esa mitad donde se empezó a decidir la Historia de España con el nacimiento del Reino de Castilla y León. La Iglesia de San Hipólito el Real se remonta al s. XIV aunque tuvo añadidos durante los siglos XV y XVIII. Podéis encontrar bastante información en internet (también hay un artículo de la Wikipedia al respecto).
A mí, ya en la primera ocasión que la vi, me sorprendió su espectacular escala (más aún por el lugar donde está) y lo impresionante de sus altas naves de piedras calizas. Tiene una fantástica pila bautismal gótica y un retablo barroco magnífico… pero lo que siempre me ha cautivado es su coro suspendido y la situación del órgano (colocado ahí para mejorar la acústica). Un disfrute para los sentidos.
Si pasáis por allí cerca no dudéis en asomaros. Merece la pena.
por Pedro | Mar 3, 2017 | Aragón, arquitectura, España, Patrimonio, pueblos
Visité Canfranc allá por el verano de 2004, hace demasiado tiempo. Había oído y leído… y le tenía ganas. Además, por primera vez disponía de una cámara digital (aunque seguía con la refléx Nikon al hombro) y quería trastear.
La Estación Internacional de Canfranc se inauguró en 1928 dentro de un proyecto para unir España y Francia a través del Pirineo aragonés. Multitud de túneles, puentes y gran ingeniería para la época. Para hacerse una idea de la importancia del proyecto, en su inauguración estuvieron Alfonso XIII y el Primer Ministro francés. Pretendía dejar admirados a los viajeros que llegaban a España, con una arquitectura, instalaciones y servicios de primer orden.
Sin embargo, tras ser testigo de no pocos momentos históricos (y muchas historias de espías en la IIGM) acabó quedando en el olvido cuando en los años 70 la caída de un puente en la parte francesa de la línea hizo que se paralizaran las comunicaciones. En la actualidad, el único trasiego es el de un convoy que hace el recorrido ida y vuelta desde Zaragoza.
Y el de los muchos curiosos y aficionados, claro. En 2002 fue declarada BIC aunque, desde entonces, no ha terminado de cuajar ningún proyecto a la altura de este magnífico monumento. Ha habido cambios de titularidad, amagos de grandes proyectos, películas… pero aún sigue esperando su momento.
Si queréis asomaros por allí hay mucha información, posibilidades de visitas guidas y muchas excusas para ir unos días a la zona.